CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

LA JUDAIZACIÓN DEL CRISTIANISMO
Y LA RUINA DE LA CIVILIZACIÓN


Federico Rivanera Carlés

   Recomendamos vivamente la lectura de los tres volúmenes de esta obra (sobre todo del II y del III).

   Indudablemente, es una obra de singular valía y su lectura resulta obligada.

   Como se dice al final del comentario del volumen III, se trata del único tratado integral sobre la Iglesia Postconciliar neojudía que usurpa el nombre y la autoridad de la Iglesia Romana. Una documentación que impresiona y torna estéril cualquier intento de defensa por parte de la misma.

   El estado en que se encuentra hoy la Iglesia Católica interesa no sólo a sus miembros, sino a todos los hombres preocupados por el destino de la civilización, puesto que su influjo es y ha sido inmenso y, sobre todo en Occidente, gravita sobre nuestras vidas sin que muchas veces lo advirtamos. De ahí que el estudio de su Judaización, o sea, del cambio más absoluto de su ser, resulta inesquivable y esencial. Porque ahora ya no es la mayor adversaria del judaismo sino que, mediante la conjura victoriosa de sus enemigos postconciliares, ha sido transformada en uno de los instrumentos fundamentales de aquél para su hegemonía planetaria.

Lege, quaeso (Lee, te lo ruego)

COMENTARIO DEL VOLUMEN I

   Judaizacion de la IglesiaDesde su nacimiento el cristianismo vio amenazada su Identidad por la judaización. El protestantismo, la mayor heterodoxia judaizante de la historia, no pudo ser extirpado y escindió a la Cristiandad. La Reforma inició un vasto proceso subversivo que no se limitó al ámbito religioso y condujo al racionalismo y a las Revoluciones Francesa y Rusa. Los efectos de este proceso inconcluso alcanzan a todos los pueblos. Es imprescindible, por tanto, el conocimiento de la historia y características de la judaización del cristianismo, que culmina en la Iglesia Postconciliar. Sólo así se tendrá un panorama verídico del pasado, sin el cual no es posible entender el aciago presente y, menos aún, evitar un futuro que se avizora más trágico.

   A ese estudio dedicóse largos años el autor y en este primer volumen examina -en forma sucinta, pero integral y ampliamente documentada- los siguientes temas: el anticristianismo judio; el carácter judaico de las principales herejías primitivas; las sectas judaizantes de la Pre-Reforma; su relación con el antipapa judeoconverso Anacleto II; el anti-inmortalismo averroísta y alejandrista, el papel del confeso Pomponazzi y la escatología judía; el influjo sobre la Reforma de Erasmo, la Cabala cristiana y la controversia reuchliniana en torno a los libros judíos; la Reforma y sus corrientes: notable influencia de Los comentarios rabínicos, importancia del hebreo y adopción de la Biblia Hebrea; las relaciones con rabinos; Lutero: el "Sanhedrín" de los hebraístas, Rashi y la Biblia Alemana; Intrascendencia y reprobación del postrer antijudaísmo de aquél; Zwinglio y el "Israel alpino"; Juan Calvino, el préstamo a interés y el capitalismo; trasfondo judío de su doctrina de la predestinación; el probable marrano Servet, padre del antitrinitarismo moderno e inspirador de Spinoza, bebió en fuentes judías; el anglicanismo: Enrique VIII consultó a los rabinos para el divorcio que provocó el cisma; las versiones bíblicas anglicanas revelan la dependencia rabínica, p. ej., la Versión Autorizada de 1611, que influyó poderosamente en la cultura y la lengua del país; conversos y rabinos, catedráticos de hebreo y literatura rabínica en Oxford y Cambridge; decisiva participación judía en la invasión de Guillermo de Orange (1688), que derrocó al católico Jacobo I y salvó la hegemonía protestante en Inglaterra, desde entonces centro de la banca israelita de Europa; los reformistas radicales: el anabaptismo y la Nueva Sión comunista de Münster; sabatarios, mortalistas y antitrinitarios; el puritanismo o el "hebraísmo inglés": sus tendencias; la República y el Protectorado de Cromwell; el sabatarismo, el fenómeno angloisraelita y los estudios judaicos; la readmisión de los judíos profesos; los puritanos en EE. UU.: la Sión novoinglesa; legislación mosaica de la "teocracia oligárquica"; fundamento judío de la democracia; la teología pactual; el indoisraelismo; despojo y exterminio de los "cananeos" indígenas; la Revolución Americana: su ideología judaica y el protagonismo hebreo; marranismo y protestantismo; alumbrados, erasmistas y protestantes españoles; el avance reformista y los heterodoxos Papas filojudíos Alejandro VI, León X, Clemente VII y Pío IV; la herejía en la Iglesia: cardenales y obispos partidarios del cristiano nuevo Juan de Valdés; ultima parte del concillo de Trentro: ortodoxia y heterodoxia, oposición al Santo Oficio y projudaísmo; Paulo IV y San Pío V -los Pontífices de la restauración católica- y su intransigente postura contra el judaismo, público y converso; las etapas ulteriores de la Reforma y el judaismo; gravitación de éste en el racionalismo; los enciclopedistas y el empleo de los escritos judíos anticristianos; origen judeoprotestante del sistema democrático-capitalista.

COMENTARIO DEL VOLUMEN II  

   En este segundo volumen, el autor estudia la profundización del carácter judaico del protestantismo clásico, así como otras nuevas expresiones judaizantes nacidas en su seno, esto es, el adventismo del séptimo día, el pentecostalismo y el influyente dispensacionalismo o milenarismo radical.

   Judaizacion de la IglesiaPero la mayor parte del texto está dedicada a la nueva Iglesia Postconciliar. Se trata de un verdadero tratado integral de la misma, minuciosamente documentado, que demuestra en forma palmaria la judaización del catolicismo perpetrada desde el ilegal concilio Vaticano II, al que define, con razón, como el triunfo de los enemigos interiores de la Iglesia personificados en Juan XXIII y Pablo VI. Para su correcta intelección, Rivanera Caries analiza las tendencias precursoras, desde el catolicismo liberal al modernismo. Y traza una línea demarcatoria entre la Iglesia preconciliar antigua y la contemporánea, cuyas serias responsabilidades en la situación actual señala.

   Para entender la metamorfosis judaizante de la nueva Iglesia, el autor reproduce las antiguas y abandonadas normas eclesiásticas contra el judaismo, que siguen vigentes y demuestran que el antijudaísmo es expresión de la ortodoxia y que, por el contrario, el filojudaísmo es herético y anticristiano. Seguidamente efectúa el tratamiento de los textos oficiales filojudíos y judaizantes a partir de la declaración Nostra Aetate, acta fundacional del judeocatolicismo. La contundente y pormenorizada refutación deja al descubierto sus falacias arguméntales y los objetivos judaicos que los impulsan.

   Una implacable y rigurosa indagación pone bien en claro que se trata de una nueva Iglesia judeocatólica que usurpa la autoridad y el prestigio de la Iglesia Romana, la que llevó a cabo una burda desfiguración judaica de Cristo y su doctrina, a saber: declara la necesidad de la exégesis rabínica para la comprensión de los Evangelios y la validez de la interpretación judía del Antiguo Testamento (en la que se basó el deicidio); altera de manera aviesa la Tradición; niega la divinidad de Cristo, reemplazado por un judío divinizado; agravia a la Madre de Dios, cuyo Hijo fue muerto por los judíos, con el  insólito título de "Hija de Sión"; ha establecido una eclesiología judaizante, i. e., la noción judía de "Pueblo de Dios", la concepción exódica de la "Iglesia Peregrinante" y el sacerdocio de los fieles; la Misa es ahora un banquete memorial judaico y no la renovación incruenta del sacrificio de la Cruz; y se afirma que al instituir Cristo la Eucaristía se fundó en las bendiciones judías de las comidas y la partición del pan, lo que es una absoluta falsedad ya que ellas recién se introdujeron en los hogares judíos luego de la destrucción del Templo en 70; el sabatarísmo dominical desalojó al Domingo cristiano, cuya significación inmemorial posee marcado carácter antijudío. Otro aspecto importante de la teología postconciliar es la denominada "Historia de la salvación" y la consiguiente espera del Mesías, noción judía por antonomasia. En cuanto al ecumenismo, el autor revela su origen judeomasónico, descubriendo, así también, que la Iglesia neojudía no propugna la Paz Cristiana sino la Shalom judía.

   Una documentación que impresiona torna estéril cualquier intento de defensa por parte de la Iglesia neojudía.

COMENTARIO DEL VOLUMEN III

   El autor concluye aquí el detenido análisis de la nueva Iglesia judeocatólica nacida en el concilio Judaizacion de la IglesiaVaticano II. Demuestra que la escatología judaica ha reemplazado a la católica, que la inmortalidad del alma ya no existe y el reino de Dios será en la tierra, como sostienen los judíos, quienes con ese eufemismo designan el gobierno universal mesiánico. Y precisamente el gobierno mundial suplantó en la Iglesia Postconciliar a la idea de Cristiandad. Así también la democracia -enemiga de la Fe, esclavizadora del pueblo y destructora de la Nación-, condenada en el pasado, es ahora un dogma. En tanto el corporativismo fue abandonado en beneficio del capitalismo y la usura, hoy reivindicada por estos supuestos servidores del pueblo. Paralelamente se aprobó con entusiasmo la alianza con el marxismo ateo, financiado por los banqueros y feroz tirano de los trabajadores. Asimismo, los judíos hasta ayer deicidas, que "no agradan a Dios y están contra todos los hombres" (1 Tes 2,15), especialmente contra los cristianos, se convierten en "nuestros hermanos mayores", etc.

   Rivanera Caries señala que los artífices de la Iglesia Postconciliar son el filojudío Roncalli, el converso Montini y su muy probable conracial Wojtyla. Tras analizar la genealogía marrana de Pablo VI y su reiterado uso del joshén que llevó Caifas, el Sumo sacerdote judío que condenó a Cristo, acerca de Juan Pablo II afirma que lo difícil no es probar que es converso sino que no lo es, para lo cual observa que su apellido materno es empleado por los judíos, estudia sus amigos y relaciones, los llamativos actos judaizantes, la inexplicable e íntima amistad con el hebreo Kluger, el papel de ambos en el reconocimiento del Estado de Israel, el estrecho trato con su vocero, el marrano Joaquín Navarro Valls, la gran contribución de Wojtyla al mito del Holocausto, su afición por la literatura rabínica, su insólita exaltación de Maimónides -apologista del deicidio, maldecidor de Cristo y célebre por su odio terrible al cristianismo- que lo llevó al extremo de falsificar un texto suyo para presentarlo como favorable a los cristianos, así como el deslumbramiento por los filósofos judíos Buber, Rosenzweig, Levinas y Edith Stein, fingida conversa y falsa santa. Por otra parte, señala que la filosofía de Wojtyla, la fenomenología, es judía y anticatólica. Y prueba, además, que su anticomnnisino no es taL

   Según hizo en d anterior volumen, desenmascara la heterodoxia de Ratzinger, cuya dimensión se advierte en la antología sumaria de sus escritas que agrega. Y en dos extensos capítulos efectúa una amplia exposición de la nueva teología judeocatólica, a través de la minuciosa indagación de los textos de sus principales representantes, mostrando que rechaza todos los dogmas católicos al tiempo que adopta posiciones extremadamente judaizantes, que incluyen la filosofía dialógica. el deconstruccionismo, la Cabala cristiana y hasta el hermetismo... del Tarot, promovido por Balthasar, el estrecho amigo de Ratzinger muy admirado por Juan Pablo II.

   El anteúltimo capítulo saca a luz la observancia ritual judía que ya se cumple en la Iglesia Postconciliar con el visto bueno del Vaticano. Cierra el libro el análisis del noeísmo, etapa final del proceso, cuya doctrina se encuentra apenas encubierta en el Catecismo de la Iglesia Católica y consiste en una especie de judaismo para gentiles, que desde 1995 se está organizando en todo el mundo y tiene su epicentro en el Instituto Noah de Jerusalén. Su finalidad, expuesta en numerosos escritos, es clara: el "catolicismo de Israel" suplantará al catolicismo de la Iglesia. ¿Fantasía? El 20-111-1991, en igual fecha que surgió el movimiento noéico, el presidente Bush promulgó la Ley Pública 102-4, votada por unanimidad en el Congreso, que declara que tos llamados preceptos de Noé, vale decir, una norma talmúdica, constituyen el fundamento del país y de la civilización.

   Rivanera Caries culmina así La Judaización del Cristianismo, erudita investigación de más de quince años -hecho inusual en estos tiempos- que ya fue calificada de "obra maestra" al conocerse el volumen primero. Se trata del único tratado integral sobre la Iglesia Postconciliar neojudía que usurpa el nombre y la autoridad de la Iglesia Romana. Una documentación que impresiona torna estéril cualquier intento de defensa por parte de la misma.

   El estado en que se encuentra hoy la Iglesia Católica interesa no sólo a sus miembros, sino a todos los hombres preocupados por el destino de la civilización, puesto que su influjo es y ha sido inmenso y, sobre todo en Occidente, gravita sobre nuestras vidas sin que muchas veces lo advirtamos. De ahí que el estudio de su Judaización, o sea, del cambio más absoluto de su ser, resulta inesquivable y esencial. Porque ahora ya no es la mayor adversaria del judaismo sino que, mediante la conjura victoriosa de sus enemigos postconciliares, ha sido transformada en uno de los instrumentos fundamentales de aquél para su hegemonía planetaria.